REALIDADES QUE NO SE VEN

ASRESOLA (Asociación para la Reinserción Socio Laboral) presentó una conferencia el día 5 de junio de 2026 en el Seminario Conciliar de Barcelona. Corrió a cargo del Dr. Francisco Javier Moreno Oliver. Invitados por el presidente de ASRESOLA, Paco Pardo, asistieron por parte de España en Pie Claudia Gaeta y Antonio García.

El conferenciante expuso minuciosamwnte el panorama carcelario sobre todo en Cataluña, pero con constantes referencias al resto de España. Facilitó muchos datos, la mayoría referidos al año 2025.

La población total reclusa española en 2025 era de 60.596 personas, de ellas el 93% hombres y el 7% mujeres. 8.885 estaban en Cataluña, con un 94,2% hombres y un 5,8% mujeres.

El Dr. Moreno habló de los factores de riesgo que afectan la salud mental al entrar en prisión. No todas las conductas delictivas son debidas a un trastorno mental, sin embargo algunos trastornos pueden aumentar el riesgo de cometer un delito.

Entre la población en general los diversos problemas de salud mental se dan entre un 15 y un 20% de la población. En cambio entre la población reclusa este porcentaje está entre un 40 y un 60%.

La pirámide del gráfico ilustra la jerarquía de las necesidades de todo ser humano. Las dos franjas inferiores hacen alusión a la supervivencia:

La básica es la Fisiología. Son las necesidades que toda persona precisa para vivir, sea alimentarse, respirar, etc. La franja de la Seguridad viene a continuación de que las necesidades primarias hayan sido satisfechas. La persona precisa salud laboral, seguridad física, económica, etc.

Las tres franjas superiores aluden al crecimiento intelectual y emocional de la persona, y se dan cuando la supervivencia está asegurada. Afiliación con personas y grupos, Reconocimiento social y por último autorrealización, donde tienen lugar la creatividad y el desarrollo intelectual.

Toda persona que vive en libertad se mueve en mayor o menor medida dentro de estos cinco parámetros, sobre los cuales va trabajando y perfeccionándolos. Pues bien, cuando por las circunstancias que sean una persona entra en prisión esta pirámide se hunde totalmente. El preso se encuentra que ha de reconstruirla desde cero, y ha de hacerlo en un entorno desfavorable.

En muchas ocasiones el preso carece de toda referencia externa; la familia, los amigos, el trabajo, el ocio. El paisaje de su vida anterior queda roto y se abre un nuevo panorama que percibe hostil desde el momento que atraviesa las puertas de la prisión.

COMIENZA UN PROCESO DE ADAPTACIÓN

  • Acomodación al entorno penitenciario.
  • Ausencia de control sobre la propia vida.
  • Estado permanente de ansiedad.
  • Ausencia de expectativas de futuro.
  • Pérdida de vínculos.
  • Alteraciones de la afectividad.
  • Alteración de la sexualidad.

ESTUDIO COMPARADO

Existen datos comparados de los trastornos mentales tales como Ansiedad, Trastorno de la personalidad, Depresión, Esquizofrenia o Retraso mental, sean severos o no severos, donde se ve cómo los índices de la población reclusa son inmensamente superiores a los de la población general.

El Código Penal, en su Artículo 60 sobre el trastorno mental sobrevenido, dice así: «Cuando con posterioridad a la sentencia el penado sufriere un trastorno mental de tal entidad que le impida comprender el sentido de la pena, el juez o tribunal podrá acordar, previa comprobación médica, la suspensión de la ejecución de la pena privativa de libertad y el ingreso del penado en un centro psiquiátrico adecuado, mientras subsista dicha situación».

Un 26% de la población penitenciaria está en tratamiento o intervención. El desequilibrio mental se manifiesta en Autolesiones y suicidios, Consumo de drogas, Conductas violentas o Quebrantamiento de condena.

El clima de convivencia en prisión se deteriora por la agresividad, que se traduce en agresiones entre internos, agresiones a funcionarios y tentativas de agresiones a unos u otros. Hay factores de riesgo de agresividad que son biológicos, sean de origen genético, bioquímico debido a la alteración de la serotonina o por lesiones neurológicas.

POBLACIÓN PENITENCIARIA EN RIESGO PSICOSOCIAL

El ser humano, tanto a nivel mental como social y biológico, no está hecho para vivir en cautividad. Por tanto hay grupos de personas especialmente vulnerables a los efectos de la privación de libertad. Niños de 0-3 años que viven con sus madres condenadas en el centro penitenciario. Discapacitados, sean por causa psíquica, intelectual, física, sensorial o con pluridiscapacidad. Tercera edad, donde la mayoría está en el grupo entre 61 y 70 años, también entre 71 y 80 años y menos en mayores de 95 años.

Este es un breve resumen de la conferencia, que nos acerca a una realidad invisible para gran parte de la sociedad, pero real.

Acompañando al conferenciante, el Dr. Francisco Javier Moreno

Claudia, Antonio, Paco (presidente de Asresola) y Montserrat.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *