1. De España a América

Primera ola migratoria

FONDO HISTÓRICO. En el año 1492 los reinos cristianos europeos, para el comercio de especias con la India tenían bloqueado el paso hacia el Este por el Imperio Turco. En aquel tiempo iba tomando forma la teoría de que la tierra pudiera ser una esfera, que de ser cierta permitiría el viaje a la India navegando hacia el Oeste.

Cristóbal Colón llegó a un acuerdo con los Reyes Católicos (las Capitulaciones de Santa Fe, documento original que se conserva en el Archivo de la Corona de Aragón) para que le finaciaran el viaje. Colón sería nombrado Virrey de todas las tierras que descubriera en el viaje y obtendría el 10% de todos los beneficios. La soberanía de las tierras correspondería en exclusiva a la Corona de Castilla.

Tras el Descubrimiento la primera fase fue de exploración y asentamiento. Después seguirían otros viajes que requirieron el traslado de funcionarios, militares, religiosos, nobles, artesanos y campesinos. De forma progresiva se iría definiendo la relación con los habitantes autóctonos del nuevo mundo.

Lo que se podría llamar la primera emigración de España a América, estaba controlada por la Corona de Castilla. En 1503 Los Reyec Católicos fundaron la Casa de Contratación, ubicada en Sevilla y que tenía la finalidad de gestionar la Administración, el Comercio y la Navegación con el nuevo mundo.

A América no emigraba quien quería sino quien recibía autorización para ello. Cuando la obtenían los pasajeros embarcaban en Sevilla. Este proceso buscaba que los emigrantes fueran súbditos católicos; los judíos y moriscos conversos recientes precisaban una licencia real expresa en en su caso esperar a demostrar una ortodoxia cristiana auténtica.

Una vez descubierto el nuevo mundo, a pesar de que hubo gente codiciosa que consiguió emigrar con la única finalidad de enriquecerse (el mito de el Dorado contribuyó a ello, o las minas de plata), a pesar de todo ello, la finalidad de la expansión fue crear unos Virreinatos que fueran una prolongación de la Corona española en América.

España no fue a «colonizar» solamente; colonizar fue lo que hicieron los anglosajones en América del Norte y muchos otros europeos en África invadiendo, exterminando, esquilmando las riquezas y no creando nada.

España fue a llevar la cultura occidental integrándola con la cultura autóctona. No exterminó la población como hicieron los angloamericanos en el norte sino que se mezcló con ella (la prueba es el mestizaje), fundó hospitales, escuelas, universidades, y bellísimas ciudades. Eso se llama civilizar.

La Corona española gestionaba los territorios americanos a través de los Virreinatos, que eran Reinos integrados en la monarquía española.

El Virrey era el máximo representante de la Corona, con el encargo de la defensa, la evangelización (la Iglesia era una institución de la Corona) y la gestión de los recursos, que reportaba al Rey y al Consejo de Indias para su aprobación y reparto.

La jerarquía de los Virreinatos era piramidal: Rey / Consejo de Indias / Virrey / Tribunales de Justicia / Unidades Militares,

Durante el período en que la corona española estuvo en manos de la dinastía de los Austrias (Carlos I, Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos II), entre 1516 y 1700, la relación con los Virreinatos funcionó con cierta autonomía, unas veces por la distancia y otras porque los últimos Austrias eran menos estrictos al dejar el gobierno de la Corona española en manos de sus Validos.

Con los Austrias existían sólo dos Virreinatos: el de la Nueva España y el del Perú, ambos creados por Carlos I.

El Virreinato de la Nueva España con capital en Ciudad de México, fue creado por Carlos I en 1535. Abarcaba Centroamérica, el Caribe, México y buena parte de lo que hoy son los Estados unidos.

El Virreinato del Perú con capital en Lima fue creado también por Carlos I en 1542. Comprendía el resto de lo que hoy es la América Hispana hasta la Patagonia, islas Malvinas incluidas.

Desde 1500 hasta hoy la dinastía de los Austrias fue reemplazada por la dinastía de los Borbones. Con éstos la relación de la Corona española con los Virreinatos se volvió más rígida y por tanto más tensa. Los Borbones dieron preferencia a nombrar funcionarios nacidos en España para altos cargos políticos y militares, en detrimento de los españoles nacidos en América (criollos), lo cual generó descontento, éste fue a la larga uno de los factores que influyeron en las futuras independencias, no el único ni el más decisivo.

El primer Borbón Felipe V, para aumentar el control dividió el Virreinato del Perú en 1717 añadiendo uno más, el Virreinato de la Nueva Granada con capital en Santa Fe de Bogotá. Comprendía los territorios actuales de Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela. Con similares argumentos en 1776 otro Borbón, Carlos III, creó un cuarto Virreinato, el llamado Virreinato del Río de la Plata con capital en Buenos Aires. El propio Carlos III expulsó en 1776 a los Jesuitas de todos los territorios americanos al percibirlos como una amenaza por su influencia en la educación y su creciente poder económico.

Segunda ola migratoria

El período de mayor emigración de españoles fue entre 1880 y 1930 (últimos años del reinado de Alfonso XII y todo el reinado de Alfonso XIII).

Más de cuatro millones de españoles, entre ellos muchos gallegos, asturianos y canarios salieron en busca de una vida mejor. En España eran muchas las familias que vivían de la pequeña agricultura y la reducidísima ganadería que les permitía el minifundio, insuficiente para salir adelante.

En esos años la población española había crecido y no había suficiente empleo para todos. En los últimos años del siglo XIX España estaba en guerra con Cuba que logró la independencia, y entre 1909 y 1927 con Marruecos en la guerra del Rif, donde las bajas se contaban por miles. Muchos jóvenes emigraron a América para evitar ser llamados a filas.

Los españoles que tenían familia en América eran animados a emigrar por la bonanza económica. Países como Argentina deseaban poblar sus amplios territorios y ofrecían todas las facilidades para ello. Argentina y Cuba fueron los destinos principales, seguidos por Brasil, Uruguay, Venezuela y México.

Tercera ola migratoria

«En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado» Burgos, 1º Abril 1939

Fue el último parte de guerra. La victoria del bloque nacional hizo posible que España no se convirtiera en un satélite de la Unión Soviética, pero quedaba un país asolado por los desmanes del período republicano y por la destrucción de tres años de guerra. La emigración era una salida para todo el que pudiera. El destino lógico era Latinoamérica.

Finalizada la Guerra Civil muchos españoles del bando derrotado emigraron por diferentes causas. Hubo intelectuales que no quisieron permanecer en la España del nuevo régimen, México fue su principal destino; voluntariamente salieron y voluntariamente volvieron décadas más tarde. Otros temían posibles represalias, y hubo quienes emigraron para evitar los años de dureza económica de la postguerra en un país arrasado.

Durante los 15 años de dura postguerra (1939 a 1955) hubo un flujo migratorio cuyos principales destinos fueron:

Venezuela, debido a su desarrollo petrolífero y la demanda de mano de obra.

Argentina, donde ya había muchos españoles que facilitaron la reunificación familiar.

Brasil, que con su desarrollo industrial también demandaba trabajadores.

En la década de 1960 España tuvo un espectacular despegue económico y la emigración a Latinoamérica cesó.

2. De América a España.

Primera ola migratoria.

Igual que sucedió en el caso inverso, la emigración de América a España ha respondido a causas similares, sea en busca de asilo político, por exilio voluntario, a causa de la inseguridad que provocan las bandas urbanas, las guerrillas, o para mejorar la situación económica cuando en el propio país hay problemas.

En la década de 1970, en Uruguay, Chile y Argentina hubieron golpes de Estado que desembocaron en dictaduras. En los tres países, además de otras causas hubo un denominador común: la subversión comunista. Para neutralizar la situación los militares ocuparon el poder durante períodos desiguales.

En Uruguay la dictadura cívico-militar duró de 1973 a 1985. Fue provocada por la inestabilidad económica, conflicto social y la guerrilla de los Tupamaros de ideología marxista-leninista.

En Chile la dictadura de Augusto Pinochet fue desde 1973 hasta 1990. Con el comunismo formando parte del gobierno de Salvador Allende y gran influencia de la Unión Soviética y Cuba, hubo una gran crisis económica con violencia en la calle. Todo ello llevó al general Pinochet a encabezar la Junta Militar.

El golpe de Estado en Argentina fue desde 1976 hasta 1983 y participaron los tres Ejércitos, Tierra Mar y Aire. La junta Militar la dirigió el general Jorge Rafael Videla. Fue el resultado de una profunda crisis tras la muerte de Perón en 1974 y el frágil gobierno de su viuda Isabelita. La violencia interna por parte de la izquierda (Montoneros) y grupos parapoliciales de derecha (Triple A) crearon un caos generalizado. La Junta Militar se empleó a fondo contra la subversión.

Desde Uruguay, Chile y Argentina se produjo un flujo migratorio hacia España, principalmente de intelectuales y clase media huyendo de la inseguridad de estos países.

Segunda ola migratoria

Tercera ola migratoria

LA SEGUNDA OLA MIGRATORIA ocurrió entre los años 1996 y 2004, coincidiendo con el período económico alcista de la España presidida por Aznar; hubo una gran emigración hacia España procedente de Ecuador como grupo mayoritario, seguido de Colombia. El gran auge de la construcción demandaba trabajadores, al igual que el sector servicios.

Argentina, donde a finales del siglo XX se agravó la crisis económica, provocó una importante emigración, muchos de ellos con doble nacionalidad. Perú también tuvo un importante flujo migratorio. En menor medida Bolivia, Honduras y otros países de la zona.

LA TERCERA OLA MIGRATORIA, sobre todo de Venezuela, ocurrió cuando la dictadura venezolana se consolidó; Nicolás Maduro asumió la presidencia en 2013 tras la muerte de Hugo Chávez. La emigración se fue intensificando hacia países limítrofes y también hacia España. Madrid es de hecho la capital del exilio venezolano en Europa.

La emigración latinoamérica ha suplido el déficit demográfico español con trabajadores para la agricultura, construcción, industria o servicios con un gran número de profesionales cualificados.

España es para Latinoamérica el destino natural. Misma lengua, misma cultura, mismos valores y una relación histórica fraternal. A pesar de que la España actual atraviesa uno de los momentos políticos más críticos de su historia reciente y de tener un futuro incierto, lo innegable es que la Hispanidad pesa mucho.

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